14/4/09

DANIEL GARCÍA ANDÚJAR. (Technologies to the People).



La obra del español Daniel García Andújar (Almoradí, 1966) se enmarca dentro de las nuevas prácticas artísticas tendientes a la descentralización de las estructuras de poder jerárquico presentes en la Web y en los medios de información y opinión, así como en un ejercicio critico-creativo que aborda problemáticas inherentes a la multiculturalidad, alcanzando tópicos como el racismo, la discriminación social y la xenofobia.

En el planteamiento estético y conceptual de Andújar se conjugan una amplia gama de herramientas de trabajo, como el video, el diseño o el net. art. Dentro de lo planteado por el artista en su práctica y en su despliege teórico, hay elementos sumamente destacables para el reconocimiento de una actividad que en la actualidad se define ampliamente como hacktivismo o artivismo, es decir, una imbricación entre el discurso político-social, el hacker computacional y el arte. Más precisamente, el trabajo de Andújar se relaciona con un movimiento que pretende desestabilizar el complejo juego de relaciones de poder emergidos junto con el desarrollo de los entornos virtuales y la proliferación de medios masivos de comunicación.

Dentro de la labor de este artista y gestor, se puede destacar los portales o espacios cívicos de libre participación inscritos en el ámbito de algunas ciudades específicas como Barcelona, Valencia o Sevilla. Como característica general, el trabajo de Andújar tiende siempre a la colaboración y la participación colectiva mediante talleres. Su inicio en esta práctica se podría situar en el proyecto Irational.org, bajo el cual realiza la plataforma “Technologies to the People” (TTTP) a mediados de los años noventa junto a Marcus Valentine, Heath Bunting y Minerva Cuevas. Irational. org, se podría describir como una asociación internacional de artistas que produce una cantidad importante de información de libre acceso (freedata), que presta servicio y ayuda a los desplazados. Conjuntamente, esta asociación suministra apoyo a artistas independientes y a organizaciones que con una perspectiva critica, desarrollan un trabajo vinculado a distintos aspectos de la “sociedad de la información” en una visión desterritorializada de estas problemáticas. A diferencia de otros grupos similares de artivistas, Irational.org se caracteriza por una acción mucho más directa y concreta, y por requerir de la complicidad y la colaboración de otros actores sociales, diversificando aún más su propia práctica. La frase que mejor describe el objetivo de Irational.org es su propio lema “La información quiere ser libre”. Este ideal universalista de permitir que la información fluya libremente estaría en la base de lo que Himanen llama “ética hacker”, la ética del trabajador y del desarrollador de la nueva sociedad de la información1. No es muy difícil descubrir los rastros del pensamiento marxista en este y otros casos de similares connotaciones:

“Según la tradición Marxista, la instauración de un modelo de agencia colectiva que desplazara definitivamente al mito del artista individual no era solamente un objetivo prioritario para cualquier arte de aspiraciones revolucionarias, sino que la creación de redes de cooperación y solidaridad entre los agentes particulares era el procedimiento por el que tal acción revolucionaria debía ser realizada”2.
El proyecto presentado por Daniel García Andújar titulado “Technologies to the People”, es un claro ejemplo de todo lo ya mencionado. “Technologies to the People” es básicamente una empresa ficticia que cuestiona ciertos axiomas incrustados en las sociedades modernas. La más evidente es aquella creencia de que las nuevas tecnologías sentarán las bases de un mundo más justo y democrático. Bajo la fachada de una empresa sin ánimo de lucro, TTTP centra su actividad en la oferta de una serie de productos de carácter simbólico destinados al uso de la ciudadanía, además de la realización de campañas de alfabetización digital de masas o la función se sponsor de plataformas participativas de información en red. Para Jesús Carrillo TTTP es ante todo “una reflexión critica acerca de la fetichización de los medios en el capitalismo informacional contemporáneo, pero también contiene una propuesta de utilización horizontal, abierta y libertaria del nuevo medio3.

Bajo una mirada crítica frente a los medios masivos de comunicación y las instituciones que utilizan las tecnologías como medio de vigilancia y control, este proyecto supone una denuncia frente a las ventajas y contradicciones propias de la comunicación asociativa y participativa, planteando una postura contraria frente a la construcción mitológica de una “sociedad de la información”. Una idea de aquello se muestra al vislumbrar las verdaderas implicancias de una libertad en la Web, así como el anonimato y la exclusión en que se ve inmerso el ciudadano frente a los poderes públicos que definitivamente establecen sus márgenes de acción y de debate público fuera del alcance de cualquier grupo humano carente de hegemonía. De este modo, las propuestas de Andújar finalmente se relacionan con las tesis de la Web 2.0 y los procesos creativos de la “multitud conectada”4 o con la “utopía comunicativa”5, entendiendo la Web como un espacio público ajeno a un espacio físico delimitado, asimilándola como un complejo ensamblaje social, cultural e ideológico.

Partiendo de ciertos preceptos y convicciones, es claramente observable que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) están transformando de manera radical nuestra experiencia cotidiana. En TTTP se ven implicados conceptos elementales de la actividad del hacking. A través de la exploración con medios virtuales, Andújar cuestiona los límites de la legalidad en el tránsito de la información y el acceso a las nuevas tecnologías, subvirtiendo conceptos como la autenticidad, el copyright o la publicidad utilizada por los mass media. La problemática del acceso a la información es una constante en todos los grupos de hacktivistas, y se alza como una de las grandes luchas surgidas de la revolución digital. Desde que Internet se masifica en los años 90`, ha forzado cambios históricos en la vida política, social, económica y cultural. Sin embargo, es más que indudable que estos cambios han favorecido tan sólo a algunos pocos, especialmente a los países, asociaciones y personas de mayor plusvalía económica. Esto ha desencadenado el acrecentamiento de la “fractura digital” o como Manuel Castells lo llama, la emergencia del “cuarto mundo”6, refiriéndose a aquellas zonas geográficas excluidas de cualquier avance mayor, en cuanto a tecnologías comunicativas e informativas se refiere.

Dentro de los productos ofrecidos por “Technologies to the People”, me parece particularmente interesante el proyecto “Street Access Machine”, una máquina programada como un cajero automático que admite la posibilidad de funcionar con todas las tarjetas de crédito, pensada para la donación de dinero a los necesitados con el fin de terminar con la mendicidad. Mediante un número secreto y utilizando la “Recovery card” los indigentes podían retirar dinero libremente. En el material publicitario del “Street Access Machine”, se podía leer:

“ TTTP se dirige a las personas del llamado Tercer mundo, así como a los sin techo, a los huérfanos, desterrados o desempleados, a los grupos marginales, fugitivos, inmigrantes, alcohólicos, drogadictos, a los que sufren discapacidades mentales y a todas las restantes categorías de indeseables, a todos aquellos desprovistos de vínculos sociales e incapaces de encontrar un lugar seguro para vivir, a todos aquellos desprovistos de vínculos sociales e incapaces de encontrar un lugar seguro para vivir...”
El trabajo de Daniel García Andújar me lleva a pensar que Internet será la gran herramienta, no sólo creativa, sino que de movilización masiva capaz de lograr dislocaciones en las estructuras de poder que las democracias capitalistas no sólo validan sino que consolidan. Ante una historia sustentada en la verticalidad de las relaciones de poder, las nuevas prácticas artísticas ligadas a la colectividad como praxis y estandarte, implicarían la posible absolución de un sistema que a todas luces se muestra contrario a facilitar la eclosión de cualquier iniciativa de organización colectiva tendiente a su desestabilización. En un contexto en donde gana lugar el espíritu anti- institucional, Internet es tal vez la gran posibilidad de alcanzar las antiguas utopías democratizadoras de un mundo que hoy, paradójicamente, se muestra carente de utopías.

Si hay algo que me parece rescatable del trabajo de Daniel García Andújar y de otros artistas que trabajan en la Web, es que en este proceso contra-institucional el net.art trastoca en principio la máxima institución del arte: el museo. Bajo esta lógica y según mi visión, sería absolutamente inconducente llevar estas prácticas artísticas a la sala de exposiciones, pues este acto trasgrediría el espíritu mismo de la obra Web (autónoma, transclacista, desterritorializada) al situarla en un espacio que por antonomasia ha mostrado la apatía frente a la participación real y concreta, estableciendo barreras entre quienes concurren y tienen acceso a ellas7. No obstante, este es un factor difícil de sopesar, y tal vez sea el mal menor viendo panorámicamente otras aberraciones de un macrosistema en donde casi todo tiende a la anulación y la exclusión de grupos humanos enteros, a la homogenización de la información y del conocimiento, y al anestesiamiento de cualquier utopía humanizante.

Notas:
1. Véase HIMANEN, P. The hacker ethics. New York. Random House, 2002, p 57.
2. CARRILLO, Jesús. Arte en la red. Madrid: Cátedra, 2004, p 221.
3. CARRILLO, Jesús. op.cit, p 242.
4. Véase PRADA, Juan Martín. La creatividad de la multitud conectada. En Arte y arquitectura digital, Net. Art y universos virtuales. AA.VV. Grupo de Investigación Arte, Arquitectura y Sociedad Digital. Universidad de Barcelona.
5. CASACUBERTA, David. Reclaim the Backbone: Repensar Internet como espacio público. En Arte y arquitectura digital, Net. Art y universos virtuales. AA.VV. Grupo de Investigación Arte, Arquitectura y Sociedad Digital. Universidad de Barcelona, p 42.
6. CASTELLS, Manuel. La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Madrid. Alianza, 1998.
7. BERTI, Gabriela. Arte y política en la red. Hacia una cultura critica. En Arte y arquitectura digital, Net. Art y universos virtuales. AA.VV. Grupo de Investigación Arte, Arquitectura y Sociedad Digital. Universidad de Barcelona, p 31.

REFERENCIAS:

CARRILLO, Jesús. Arte en la red. Madrid: Cátedra, 2004.
CASTELLS, Manuel. La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol. 1, 2,3. Madrid. Alianza, 1998.
BAIGORRI, Laura. Technologies to the People. Aproximaciones artivistas al tratamiento de la información online”. Zehar, núm 50. Http://www.gipuzkoa.net/%7Earteleku/zehar50/c/Baigorri.pdf.
HIMANEN, P. The hacker ethics. New York: Random House, 2002.
OLVEIRA, Manuel y CABO, José Luis. Amenazas y promesas del arte electrónico. Catalogo de exposición. Xacobeo 99`. Galicia, 1999.
VV.AA. Arte y arquitectura digital, Net. Art y universos virtuales. Grupo de Investigación Arte, Arquitectura y Sociedad Digital. Universidad de Barcelona, 2008.
VV.AA. Lo tecnológico en el arte. De la cultura video a la cultura ciborg. Barcelona: Virus, 1997.
www.irational.org

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